Atrévete a soñar
Hace mucho tiempo en un mundo muy casual, así tal cual lo conoces, una flor se abrió en un caluroso y soleado día; de allí nació una pequeña hada.
Abrió sus ojos sin entender nada, estaba tan desconcertada que no sabía, entendía dónde estaba, qué era lo que veía o donde estaban los demás. De pronto cuatro hermosas alas surgieron de su espalda y empezaron a vibrar, ella se elevó de su flor.
Viajó por muchos techos y arboles conociendo lo seres más curiosos y extraños, pero ella no se acercaba porque temía que pudieran ser peligrosos ya que eran criaturas completamente diferentes; cada uno con sus propias características como patas raras, algunos tenían dos, otros tres, o cuatro, a veces creía ver más de ocho, cuerpos extraños, lo curioso es que nunca veía dos criaturas iguales.
Cada día volaba, cuando se cansaba caminaba un poco mientras tomaba un aliento y luego se sumergía en el agua y nadaba como sirena. Si había algo que amaba era nadar, surcar las aguas, ir de isla en isla, nadar como el pez más hábil en las aguas más profundas.
Cuando se hallaba en el fondo más oscuro solo ella resplandecía; sus alas transparentes se volvían fluorescentes y sonreía en su viaje descubriendo cada vez más rincones interesantes.
Poseía el don de la adaptación, ningún ambiente podía contra ella, el agua, el aire, la tierra, hasta el mismo fuego eran zonas donde podía caminar o volar tranquila y sin ningún problema, su única desdicha era su soledad, siempre lucía una sonrisa pero nadie conocía su verdadera cara, su pena, su dolor.
Nunca había conocido un ser con quien se sintiera a gusto, con quien jugar, pasear, disfrutar y cada vez que intentaba acercarse a alguna criatura algo salía mal y solo se iba llorando de la impresión.
Anhelaba un corazón fuerte pero sobre todo un amor, un compañero, un amigo que siempre estuviera a su lado, alguien que le diera un motivo para seguir, para aventurarse a mayores riesgos, ese ser que la abrazara y le diera aliento sin importar las contradicciones de la vida, las despiadadas consecuencias vivir.
Así que tomó la decisión, se daría una oportunidad.
Pasó muchísimo tiempo sin ver algo nuevo, pero durante aquel tiempo viajó y conoció mil mundos donde poco a poco se pudo acercar a criaturas hermosas que la entendían y tuvo grandes amigos que la querían y la extrañaban cada vez que partía, así que de vez en cuando volvía a visitar a sus queridos amigos.
pero un día todo fue diferente.
Debajo del mar encima de un calamar donde le gustaba dormir de pronto despertó.
Vio una luz muy tenue en lo más profundo, entre la más grande oscuridad solo un punto brillaba.
Ella no se hallaba del asombro e instintivamente nadó entre peces, y criaturas marinas para alcanzarlo, pero entre más nadaba más lejos estaba; el fondo era cada vez más inalcanzable.
El presentimiento de que en esa luz estaba su respuesta era muy fuerte, tenía que conocerla, tenía que verla, tenía que saber qué era, ¿ qué emanaba esa luz tan especial y curiosa?;
Poseía el don de la adaptación, ningún ambiente podía contra ella, el agua, el aire, la tierra, hasta el mismo fuego eran zonas donde podía caminar o volar tranquila y sin ningún problema, su única desdicha era su soledad, siempre lucía una sonrisa pero nadie conocía su verdadera cara, su pena, su dolor.
Nunca había conocido un ser con quien se sintiera a gusto, con quien jugar, pasear, disfrutar y cada vez que intentaba acercarse a alguna criatura algo salía mal y solo se iba llorando de la impresión.
Anhelaba un corazón fuerte pero sobre todo un amor, un compañero, un amigo que siempre estuviera a su lado, alguien que le diera un motivo para seguir, para aventurarse a mayores riesgos, ese ser que la abrazara y le diera aliento sin importar las contradicciones de la vida, las despiadadas consecuencias vivir.
Así que tomó la decisión, se daría una oportunidad.
Pasó muchísimo tiempo sin ver algo nuevo, pero durante aquel tiempo viajó y conoció mil mundos donde poco a poco se pudo acercar a criaturas hermosas que la entendían y tuvo grandes amigos que la querían y la extrañaban cada vez que partía, así que de vez en cuando volvía a visitar a sus queridos amigos.
pero un día todo fue diferente.
Debajo del mar encima de un calamar donde le gustaba dormir de pronto despertó.
Vio una luz muy tenue en lo más profundo, entre la más grande oscuridad solo un punto brillaba.
Ella no se hallaba del asombro e instintivamente nadó entre peces, y criaturas marinas para alcanzarlo, pero entre más nadaba más lejos estaba; el fondo era cada vez más inalcanzable.
El presentimiento de que en esa luz estaba su respuesta era muy fuerte, tenía que conocerla, tenía que verla, tenía que saber qué era, ¿ qué emanaba esa luz tan especial y curiosa?;
Si había algo que no sentía esta linda hada era miedo; ella se atrevía a cada cosa porque había aprendido que todo riesgo que se corría era válido para aprender una lección y ciertos riesgos traían cosas que nunca más se olvidarían y sería la mejor experiencia del mundo.
El tiempo cada vez era menos calculable pero no importaba, ella nadó y nadó hasta encontrar una pequeña perla que irradiaba un color inexplicable pero asombroso, sintió deseos de acercarse pero se quedó quieta y atenta a la luz.
De repente la perla se fracturó y poco a poco empezó a moverse hasta que salió un hombrecillo.
Ella nunca había visto una criatura semejante, tampoco había visto su reflejo pero si notó que él tenia manos como ella, y compartían ciertas características como el tamaño, los rasgos del rostro, entre otras.
Él la miró y la conexión fue hermosa,
Él con su cola de pez y ella con sus alas navegaron de la mano por mil mundos, hablaron de mil cosas.
El chico preguntaba como niño pequeño cada cosa de la que tenía una duda y ella desde su experiencia le respondía aclarándolo todo.
Dos hadas de mundos diferentes se encontraron y aprendieron a soñar juntos aclarando mil dudas y viviendo sus sueños a diario como ningún mortal.
En nuestro mundo cuando nadie se atreve a soñar, de vez en vez ellos viajan en las noches a las mentes humanas a dar una esperanza y enseñar que todo es posible si lo crees y que nada puede ser tan malo como para detenerse y ser infeliz con un pudo ser.
El pasado ya pasó, ahora encárgate de recoger tus errores, transformarlos en enseñanzas y seguir hacia delante y así soñar y hacer realidad tus metas y ser feliz de ahora en adelante.
El tiempo cada vez era menos calculable pero no importaba, ella nadó y nadó hasta encontrar una pequeña perla que irradiaba un color inexplicable pero asombroso, sintió deseos de acercarse pero se quedó quieta y atenta a la luz.
De repente la perla se fracturó y poco a poco empezó a moverse hasta que salió un hombrecillo.
Ella nunca había visto una criatura semejante, tampoco había visto su reflejo pero si notó que él tenia manos como ella, y compartían ciertas características como el tamaño, los rasgos del rostro, entre otras.
Él la miró y la conexión fue hermosa,
Él con su cola de pez y ella con sus alas navegaron de la mano por mil mundos, hablaron de mil cosas.
El chico preguntaba como niño pequeño cada cosa de la que tenía una duda y ella desde su experiencia le respondía aclarándolo todo.
Dos hadas de mundos diferentes se encontraron y aprendieron a soñar juntos aclarando mil dudas y viviendo sus sueños a diario como ningún mortal.
En nuestro mundo cuando nadie se atreve a soñar, de vez en vez ellos viajan en las noches a las mentes humanas a dar una esperanza y enseñar que todo es posible si lo crees y que nada puede ser tan malo como para detenerse y ser infeliz con un pudo ser.
El pasado ya pasó, ahora encárgate de recoger tus errores, transformarlos en enseñanzas y seguir hacia delante y así soñar y hacer realidad tus metas y ser feliz de ahora en adelante.



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